jueves, julio 28, 2005

N.

De alguna manera tenía que decírtelo.
O no decírtelo en realidad, porque este es territorio desconocido para vos.
Pero hay que sacarlo a fuera, porque molesta.
Molesta esa actitud miope que llevás conmigo, y no puedo creer que un tipo con tu inteligencia (porque vamos, los dos sabemos que esa humildad cargada de miedos no nos sirve para nada) no vea lo que está pasando. Lo que si puedo creer es que no quieras entender, pero eso me da rabia.
Y molesta más que ahora, justo ahora, escribas.
Me escribas.
Meses pidiéndote una nota.
Años pidiéndote una palabra.
Y ahora se te da por desembuchar todo en un arrebato, como si siempre lo hubieras tenido en la punta de la lengua pero una fuerza superior te hubiera cerrado el pico.
Te tengo una noticia:
Esas cosas no existen.
Las fuerzas superiores que te atormentan, digo.
El que no quiso hablar conmigo fuiste vos.
Por años,
meses.
¿Y hoy, que yo decido no hablarte por primera vez en todo este tiempo, me hacés estas escenas infantiles que no valen un centavo?
¿Teatro para mi?
Irónico, realmente.

No, gracias.
Prefiero mirar tele.
O leer un libro.
O simplemente dormir.
Eso, apagarte y dormir.