viernes, agosto 19, 2005

Sensación.

Escalofrío desde tu beso en mi cuello hasta mi pecho, mi vientre y mis pies.
Tibieza en una mano que avanza, calor en esa palma que relaja el camino que recorre.
Las manos que se van solas al encuentro de la otredad, de lo deseado y lo (im)palpable.
Humedad de una lengua sobre la piel que arde y la seca en deseo.
Solfeo en gemidos que van al agudo y vuelven.
Encuentro: la propia piel y la ajena; poro a poro.
Cuatro palmas, veinte dedos recorren piel, carne, calor y placer.
Ardor en el aire que se escapa en un gemido por la boca seca de tanto gozar.
Escalofrío otra vez, distinto recorrido.
Calma.
La calma que precede otra tormenta.