martes, agosto 09, 2005

Un sorbo de distracción.

Tarde y un nuevo nhombre ronda mi cabeza.
Tarde y lo pienso, te pienso, y la sonrisa me viene al rostro como un recuerdo... o por un recuerdo.
Lo dejo pasar, para que recorra mi arcón de antigüedades, y le invito un té.
Me dice que no puede quedarse, y que además la hora del té ya pasó.
Las tazas sobre el mantel,
la lluvia derramada,
un poco de miel,
un poco de miel,
no basta.
Y me quedo revolviendo con mi cucharilla de plata el tazón de la memoria.
Tomo un sorbo.
Le falta azúcar.