martes, septiembre 13, 2005

Drop.

Encuentro causal, y un beso que rueda por la mejilla hasta depositarse en la comisura de un labio demasiado anhelante.
Suspiro febril entre miradas ausentes del tiempo, el espacio y la noche.
Caricia invisible de manos danzantes que recorren una piel inalcanzable detrás del velo del sueño interrumpido.
Y una lágrima dulce que baja por el pómulo altanero destruyéndose contra el piso, haciéndose pedazos.