martes, diciembre 13, 2005

El por qué.

¿Te acordás cuando éramos chicos?
Si, alguna vez lo fuimos.
Bueno...
¿Te acordás que cuando éramos chicos nos lastimábamos mucho?
Que un tropezón.
Que una caída.
Y así nos llenábamos las rodillas de marcas, raspones y arañazos.
Heridas que, pronta, venía mamá a limpiar con un algodoncito embebido en agua oxigenada cuando la lastimadura era real. Magullones que se lavaban con agua y se curaban con abrazos y besos cuando se trataba sólo de un moretón.
¿Te acordás de la sensación?
¿De cuando por fin dejabas de llorar y te sentías seguro, protejido?
Por eso se fue el post anterior.
Por esa sensación, como de paz.
Y no va a volver.