jueves, marzo 15, 2007

Megazorra.

A veces me hace reír.
Cuando cree realmente que en mis ojos hay amor... Cuando en realidad hay un dolor profundo que se muestra completo ante él, que me recibe con total impotencia y entrega.
Y, con esa seguridad... y esa fragilidad, llevarlo a un éxtasis desconocido.
Perderlo entre las caricias de mis manos, en el roce de mi cuerpo con el suyo. Extraviar mi lengua en su boca dulce y suave. Que se entregue a mí en cuerpo y alma de la misma forma en que yo lo hago... O no.
Esto de ser un camaleón, derrite los vínculos, evapora sentimientos y consume almas.